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Resumen Entrevista

Realicé la entrevista a Prudencio, un hombre de 60 años que en el año 2000, con 40, sufrió una hemiparesia izquierda derivada de un derrame cerebral. Estuvo en coma y pasó unos seis meses en el hospital. Tras esto le esperaban otros seis meses de rehabilitción para aprender a dominar su nuevo cuerpo. Pruden, como yo lo llamo porque contamos con cierta confianza, tiene paralizados su brazo y pierna izquierda, cojea al andar y tiene el brazo pegado al cuerpo en media flexión siempre. Lo conocí así y jamás lo he visto de otra forma, no obstante Pruden junto a su mujer se encargan de llevar la cantina del colegio donde yo estudié. Trabaja allí a la hora del recreo, por las tardes y hasta los sábados, ya que siempre hay algún partido ya se de baloncesto, balonmano, volei o fútbol. En otras palabras, un currante.

A pesar de todo la relación que tengo con Pruden no surgió de ir a por un pincho cada recreo, si no que a demás es el coordinador de Atletismo de mi colegio. Él fue el responsable de que con 10 años mi equipo entero de fútbol fuera después de haber jugado un partido a correr un cross de campo a través, fue el responsable de que me interesara por los saltos y acabara yendo a campeonatos de Asturias de salto longitud y altura… es un fenómeno. Su rasgo más fuerte es su personalidad, y él lo sabe. Por eso me deleitó con frases tan suyas como “soy un crack, nunca conocí a nadie que pusiera los cafés con una mano mejor que yo”. Frase que surgió al preguntarle si le había costado adaptar su discapacidad al trabajo. Según le entrevistaba me fui dando cuenta que no me iba a dar las típicas respuestas que uno espera oir cuando se trata de un discapacitado. Él afrontó su accidente como una nueva vida y en cuanto le fue posible comenzó a vivirla.

Pruden, a raíz de su parálisis, no pudo regresar a su antiguo trabajo. Debido a su falta de movilidad no se le consideraba capáz de seguir trabajando para la empresa de maquinaria de transportes en la que trabajaba hasta entonces. Otra cosa de la que se queja es de las barreras arquitectónicas que se encuentra prácticamente en su rutina diaria: escalones, bordillos, escaleras… Por suerte en el ámbito social nunca se han metido con él y tampoco considera haber recibido tratos de favor, lo que para mi gusto no implica inclusión (los tratos de favor), pues de alguna forma estaremos reforzando la idea de que esa persona por sí misma no puede y necesita nuestra ayuda.

Debido a su carácter, no es fácil que Pruden se desanime. Tan pronto como terminó la rehabilitación se centró en ayudar a su mujer en la cantina del colegio, en la que todavía hoy a sus 60 años sigue trabajando con su mujer, Elena. Pruden (y aquí es donde viene lo irónico, según palabras suyas) es ni más ni menos que el coordinador del área de Atletismo del colegio. Por lo que me pregunto si una persona puede dominar la máquina de café con una sola mano, ¿porqué no va a poder la misma persona, aunque tenga parálisis en la pierna izquierda, ser coordinar de atletismo?. ¿Acaso debe ponerse a correr un coordinador?, ¿o debe ser bueno planificando temporadas enteras, planeando entrenamientos en distintos espacios, buscando diferentes pruebas deportivas y contando con los mejores entrenadores que pueda conseguir?. Creo que eso es la inclusión, ver más allá de sus limitaciones y lograr ver sus capacidades.

Por lo que a mi respecta, la inclusión de personas con este tipo de discapacidad es algo totalmente posible pero que será decisión de aquellos que tengan un control sobre a quién contratar, sobre con quién contar… Por eso más que pensar en métodos de inclusión, deberíamos centrarnos en escoger a este tipo de personas que tienen altos cargos, en función de su capacidad de inclusión y no únicamente por la extensión de su curriculum.

Para finalizar hablaré un poco sobre mis conclusiones. Lo cierto es que me transmite un sentimiento agridulce, por desgracia más agrio que dulce. Lo bueno es que me doy cuenta que siento, que empatizo, que estoy vivo al fin y al cabo. Vivo y con esa capacidad de observar que gracias a los años, mis padres y algún profesor (pocos) me han conseguido despertar dentro. Aunque es el análisis que hay detrás de mis observaciones lo verdaderamente importante. Creí tener claro lo que quería hacer con mi futuro hasta hace unas pocas semanas que me di cuenta que quizás no lo tenía tan claro. Me di cuenta que más que intentar cambiarme a mi quizás quiera cambiar un poco a las personas aportando mi granito de arena, aunque todavía no sepa como. Observando me he dado cuenta que aún hay mucho por hacer.

Aquí es donde llega la parte mala, donde el egoismo del ser humano se hace palpable y los problemas como los estereotipos, las desigualdades crecen mientras las cosas importantes como la educación parecen esconderse. Me invade un deseo de cambio, de querer que todo cambie y de formar parte de ello. Ojalá algún día, el colectivo al que dentro de poco espero unirme, pueda presumir de haber cambiado la educación y saquemos pecho de tener un sistema educativo de calidad que no excluya, que motive, que destape talentos, en resumen, que eduque siguiendo al pie de la letra lo que esa palabra significa…

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