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Qué, por qué y para qué evaluar.

Según la real academia española evaluar significa “atribuir o determinar el valor de algo o de alguien, teniendo en cuenta diversos elementos o juicios”. Nosotros nos vamos a enfocar en la Educación Física (EF), por lo tanto evaluar podría entenderse como el proceso para comprobar si los estudiantes han sido capaces de alcanzar los objetivos o competencias mínimas, impuestas por la ley y por el docente dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Para aprovechar al máximo la evaluación no solo se debe de realizar al finalizar la materia, se debería de hacer antes (para ver el nivel de cada alumno), durante (para comprobar si ha habido una progresión o no) y al final (para verificar si se han alcanzado los objetivos). Cabe destacar que la evaluación debe ser lo más individualizada posible, ya que generalizarla es uno de los principales errores a la hora de evaluar.

La ley impone unas normas básicas que todo docente debe seguir a la hora de evaluar. Cada docente debe adaptarse a esas leyes y escoger las que utilizará a la hora de planificar sus clases. Ya que si solo se siguieran las leyes todos los profesores impartirían sus clases de la misma manera. Algunos docentes hacen con las leyes lo que quieren, en cambio, hay otros que consiguen hacerlas suyas para poder implantar un aprendizaje que se adapte al docente y a sus alumnos. Es decir, si un docente utiliza la ley como le convenga siempre tiene que poder defender su postura con otras leyes o con estudios que le respalden como buen profesional.

MI PROPIA FORMA DE EVALUAR

Antes de empezar imaginémonos que a la hora de planificar la evaluación el docente ha seguido la ley y la ha conseguido adaptar a su enseñanza. Vamos a centrarnos en el bloque 6 de Actividad física y salud. Ya que uno de los problemas que veo hoy en día es que no se afianza desde pequeños que una buena alimentación y unos buenos hábitos de práctica de ejercicio son esenciales para conservar un buen estado de salud  y mejorar la calidad de vida.

Dentro de este bloque realizaría una evaluación de manera que los estudiantes tengan que registrar 2-3 veces a la semana los alimentos ingeridos. Por cada comida sana (alimento no procesados) se sumará un punto y por comida que se puede considerar “mala” (procesados, ultra-procesados) se restará otro. Si al final de cada semana se consiguen X puntos sabremos que el objetivo de crear un hábito de comida saludable se estaría cumpliendo.

Para motivar a los alumnos en este proceso podríamos realizar un aperitivo cada semana (entre clases). Siendo el docente el que trae la comida para sus alumnos y alumnas (tampoco se nos va a vaciar el bolsillo por comprar unas manzanas o plátanos, al fin y al cabo es nuestra vocación, no nuestra obligación) para así facilitarles que alcancen esos puntos al final de la semana.

 

 

 

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