Educación Evaluación Inclusión

Evaluamos en Educación Física

Escrito por hector.caso

La evaluación ha estado presente siempre en todas las asignaturas pero, ¿Evaluamos en educación física de la forma más correcta?

Siempre se han hecho exámenes escritos teóricos y, como no, en educación física también. ¿De qué nos sirve que un alumno aprenda todas las reglas, las dimensiones del campo, y la historia de un deporte? Está bien conocer alguno de estos datos pero será la implicación del alumno la que determinará a que parte le presta más atención.

En su lugar, las evaluaciones deben puntuar o analizar el nivel de aprendizaje del alumno en cuestiones realmente relacionadas con la asignatura: actividad física, buenos hábitos, buena alimentación, deportividad, etc.

Para conocer más sobre la educación física pincha aquí.

 

Ahora bien, si no debemos hacer exámenes escritos, ¿Qué hacemos?

Hay muchas metodologías que podemos llevar a cabo pero, cualquiera que utilicemos debe cumplir unos requisitos mínimos:

  • Individualización: no todos parten del mismo nivel y no todos progresan igual en todas las actividades.
  • Objetivo: unas pruebas físicas te pueden medir en cierto modo las capacidades de un alumno, pero no son motivo de evaluación
  • Complejidad: evaluar gestos técnicos específicos de un deporte no demuestra nada. El que se le dé bien ese deporte o lo practique en su tiempo libre siempre va a conseguir mejor nota.
  • Utilidad: el porqué de esa evaluación, que debe demostrar que conoce o sabe hacer que antes no sabía, lo sabía pero no estaba muy seguro o lo sabía pero mantiene el nivel o lo mejora.

Estos son algunas de las pautas que deberíamos tener en cuenta a la hora de planear cómo vamos a puntuar a los alumnos. No vale con unas simples pruebas físicas y el que no llegue a la marca mínima suspende.

Gracias a esto conseguimos que los alumnos tengan (y vean) más oportunidades de aprobar la asignatura, divertirse y, nuestro objetivo, que aprendan.

Además de esto mencionado también podemos ayudarles a conocer el nivel en el que están y el nivel al que pueden llegar en función de su esfuerzo. Esto lo conseguimos mediante autoevaluaciones. Muchos dirán que no sirve para nada porque siempre se van a dar la mejor puntuación. Ahí entramos nosotros, a lo largo del curso podemos ir haciendo pruebas para ver si lo que han puesto se corresponde con su nivel. Si no se corresponde no es necesario castigar, ni reñir, ni poner mala nota. Lo que debemos hacer es hacerle ver en qué nivel está realmente y qué puede hacer para llegar al nivel en el que él creía que estaba. De esta forma ellos ven cómo evolucionan, aprenden a conocerse a sí mismos, pueden ir calculando la nota en la que están y a la que pueden llegar y, por último, el docente puede ver que implicación tienen los alumnos en las actividades.

 

He buscado diferentes métodos ¿Cuál escojo?

No se trata de tener un solo método y que ese sea el mejor. Se trata de buscar el conjunto que más se adapte a cada uno de los alumnos, teniendo un conjunto para toda la clase y modificaciones individualizadas a cada alumno.

Personalmente tenemos 2 métodos principales:

La checklist

La checklist consiste en un número de ítems que los alumnos deben cumplir en las clases de educación física. Como normalmente las clases son muy numerosas como para llevar un control de cada uno con este método, lo mejor es utilizarlo como autoevaluación. En cada trimestre puede haber una checklist más general donde estén presentes los objetivos más globales y cada un número determinado de sesiones podemos darles una checklist con objetivos más específicos, para que vean si son capaces de cumplirlos. Si los cumplen tenemos 2 opciones: animarles a que sigan practicando si vemos que tienen margen de mejora o, ayudar a los compañeros que no consiguieron cumplirlos todos.

El mayor problema de este método es que sólo consigues ver si lo hacen o no, no diferencia varios niveles. Es ahí donde entra el siguiente método.

La rúbrica

En una rúbrica también tenemos un conjunto de ítems que los alumnos deben cumplir pero, además, también hay diferentes niveles en función de como cumplen (o no) esos ítems.

Un ejemplo de rúbrica para acrosport sería el siguiente:

Evaluación 5 puntos 4 puntos 3 puntos 2 puntos 1 punto
Cooperación Diferencia entre el rol de cada componente y todos ayudan en la ejecución Ayuda en la ejecución pero no distingue roles Completa la ejecución de forma inestable No completa la ejecución No sabe por dónde empezar
Figuras Consiguen crear figuras complejas, seguras y estables Crean figuras, seguras y estables Consiguen crear figuras inestables Pueden crear figuras pero se derrumban instantáneamente al terminar No consiguen hacer figuras
Musicalidad Coordinan una rutina al mismo ritmo de la música Coordinan una rutina pero no va acorde con la música Copian una rutina acorde con la música Copian una rutina pero no va acorde con la música No reconocen una rutina
Salud y seguridad Reconocen la presencia de salud en la actividad y la realizan de forma segura Reconocen la presencia de salud pero no toman medidas de seguridad Toman medidas de seguridad pero no reconocen la utilidad en la salud No toman medidas de seguridad y no relacionan la actividad con la salud No toman medidas de seguridad, no relaciona la actividad con la salud y pone en peligro a los compañeros

 

Si las rúbricas que vamos a utilizar para evaluar a los alumnos son las mismas que les daremos para que se autoevalúen sabrán a que nota llegarán al final de cada trimestre. De esta forma serán ellos los que decidan si necesitan o quieren mejorar ciertos aspectos para conseguir una mayor o menor nota. También sabrán la dificultad de cada puntuación y podrán decir trabajar primero aquellas en las que les resulte más fácil progresar.

 

¿En grupos o individual?

Siempre existe esa duda de que si los evalúas por separado no puedes ver si saben trabajar en equipo pero por otro lado, si los pones en grupos la nota de unos repercute en la de otros.

Volvemos a lo anteriormente dicho, no evaluamos de una forma, utilizamos diferentes métodos para adaptarnos a los alumnos y a lo que queremos evaluar. Siempre podemos hacer evaluaciones de ambas formas.

Una evaluación individual hace conocer tanto al docente como al alumno el nivel en el que está y cómo puede progresar. Una evaluación grupal no sólo puntúa el trabajo en equipo sino la inclusión también.

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos es aquellos alumnos que les cuesta un poco más entrar en un grupo y/o socializar.

Dejando que los alumnos se agrupen como quieran siempre puede ocasionar este problema por lo que debemos proponer cierto tipo de actividades donde el mínimo de participantes y la aleatoriedad del grupo hagan que nadie quede excluido.

Propuesta

Al inicio de la sesión se puede proponer un juego donde estén corriendo de forma continuada. El profesor dirá un número en alto y deberán formar grupos de ese tamaño lo más rápido posible, en la última ronda (no se avisará cuando llegue) se dirá un número en el que nadie quede sin grupo y esa formación será la que deban llevar durante la clase. Un juego dinámico para calentar y que evita problemas de creación de grupos. Así, poco a poco se darán cuenta que pueden trabajar todos con todos.

 

Por otra parte tenemos a los niños con adaptación especial como silla de ruedas, invidentes, amputaciones, etc. Una forma que tenemos de conseguir que participen en la actividad es mediante la evaluación.

Propuesta

Con un niño en clase con silla de ruedas intentaremos conseguir otras 3 (por ejemplo) y formaremos 4 grupos. La silla de ruedas se irá turnando en cada grupo exceptuando en el que esté el niño que la necesite. Propondremos diferentes actividades donde tengan que cooperar con la persona que está en silla de ruedas para cumplir un objetivo. Por ejemplo, en un polideportivo con 4 canastas se hacen 2 equipos. Todos los componentes de cada equipo deberán encestar 2 veces en cada canasta. Lo más normal es que el que está en silla de ruedas  tarde más porque tiene que desplazarse a por el balón cada vez que tira y tiene que ir hasta la otra canasta. Los compañeros que consigan meter las 4 canastas podrán facilitarle la recogida de balones tanto al niño en silla de ruedas como a los que les cuesta más encestar.

Así conseguimos que todos trabajen al mismo tiempo y aunque terminen sigan teniendo un objetivo por cumplir.

 

Si conoces algún otro método de evaluación en las clases de educación física, no dudes en compartirlo. Debemos enseñar a los alumnos a cooperar y la mejor forma es predicando con el ejemplo.

Sobre el autor

hector.caso

Dejar un Comentario