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Entrevista

Nos encontramos en una sala frente frente a Carlos (nombre ficticio). Este hombre de 50 años proviene de una familia humilde y posee una enfermedad congénita que le afecta a la audición, no posee nada, un 0% de audición. Los médicos no saben el porqué de esa deficiencia, pues ambos padres son oyentes, y de dos hermanos, uno tiene la misma deficiencia que él, pero otro no. 

Carlos se crió hasta los 2 años sin saber que era sordo, solamente pensaban que tenia un retraso de aprendizaje, pero nada significativo. Nadie le dio importancia hasta que a la hora de relacionarse con su familia no respondía a las llamadas de sus padres. 

En la escuela no tuvo ningún problema, solamente en Lengua Castellana, de hecho hasta día de hoy arrastra problemas de vocabulario y de sintaxis, y no puede elaborar frases complicadas. Por palabras suyas en estas clases de Lengua Castellana la profesora no le hacia caso y no estaba pendiente de él, no se molestaba en enseñarle, ni adaptarle los contenidos para que pudiera aprender. Por los demás asignaturas no tuvo ningún problema, puesto que él ponía mucho de su parte, y encontró a varios profesores, que guarda muy buen recuerdo, que le ayudaban muchísimo. 

La relación con el deporte, según él, ha sido maravillosa. Hizo judo como extraescolar, y dio con un profesor magnífico que le inculco unos valores de superación y confianza en sí mismo. Tanto fue el apego a este profesor que cuando termino la extraescolar se apuntó a su academia. En este deporte llego a competir con la selección cántabra. Gracias al deporte puedo mejorar su equilibrio y sus capacidades físicas que le ayudaban en su vida cotidiana. 

En el trabajo ha tenido algún problema con los jefes. En una empresa al cambiar de jefes le despidieron por el hecho de ser sordo. Carlos desempeñaba su trabajo a la perfección, e incluso tenía mucho interés por aprender y proseguir en su carrera en la empresa. 

¿Entonces? ¿Hasta qué punto afecta la influencia de un docente, en la vida de una persona?. La respuesta es mucho, treinta años después Carlos sigue arrastrando problemas de comunicación porque una profesora, para la cual no significo nada, ni le importo, no quiso poner su granito de arena. Tenemos que ser conscientes de que por nuestras manos van a pasar todo tipo de personas, y todas ellas con la necesidad de aprendizaje diferentes, ni mejores ni peores, simplemente diferentes.

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